EL FLAMENCO DEL SIGLO XIX:
ENTRE LO ANDALUZ, LO GITANO
Y LO CLÁSICO


EL FLAMENCO DEL SIGLO XIX:
ENTRE LO ANDALUZ, LO GITANO
Y LO CLÁSICO

El repertorio que integra este singular espectáculo incluye:
Serrana de Silverio, por El Álvarez (cante)
Folías, de Fernando Sor, por Paola Hermosín (guitarra)
Verdiales, por El Hombrecillo (cante y guitarra) y Pepe Molina (violín)
Corrido de Los Puertos, por David Carpio (cante)
Soleares apolás, por Bonela hijo (cante)
Peteneras antiguas, por Andrés Lozano (cante)
Sevillanas antiguas Cristóbal García y Carmen Ríos (baile)

Coordinador del espectáculo Ramón Soler Díaz

2.30 h (c/i)
Fotografía. Café cantante del Burrero (©Emilio Beauchy Cano, ca. 1880)

Lo que a partir de 1847 conocemos como ‘flamenco’ empieza a formarse a finales del siglo XVIII como reacción a la música italiana y francesa que se imponía desde los ambientes académicos. Unas cuantas familias gitanas de la bahía de Cádiz comienzan a interpretar con entonaciones inéditas las canciones populares andaluzas, pero también españolas y transatlánticas. Esta doble vertiente gitana y andaluza se complementa con la guitarra, que se nutre a su vez de lo popular y lo clásico. Lo mismo sucede con el baile, perfecta síntesis de maneras gitanas y boleras. Desde 1865 el género encuentra gran difusión en los cafés cantantes hasta finales de la centuria, cuando se inician las grabaciones en cilindros de cera y discos de pizarra, soporte con el que el flamenco inicia una nueva etapa en el siglo XX. Estos son los repertorios que integran el programa de este espectáculo.

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